Comunero de revenga

Albergue de revengaVista general del Comunero
Categoría: Interés turístico

El Comunero de Revenga es un terreno sobre el que comparten jurisdicción los municipios españoles de Canicosa de la Sierra, Quintanar de la Sierra y Regumiel de la Sierra. Se encuentra enclavado entre las tres localidades, al sureste de la provincia de Burgos, en la zona oriental de la comunidad autónoma de Castilla y León.

Perteneciente durante décadas a los monasterios de San Millán de la Cogolla y San Pedro de Arlanza, en 1581 fue cedido a las tres villas que aún hoy comparten su posesión. Cada año, uno de los tres municipios administra los bienes y propiedades del Comunero y se encarga de preparar la fiesta, la cual se celebra a finales del mes de mayo. Asimismo, destaca la necrópolis altomedieval de tumbas excavadas en la roca.

El entorno

Se trata de un paraje rodeado de pinares, en cuyo praderío, atravesado por el río Torralba, se levanta una ermita y una casona comunal del siglo XVIII que sirve de albergue. A escasos metros de ambos se encuentra una necrópolis medieval de tumbas cavadas en la roca.

Historia

Históricamente, el poblado de Revenga (cuyo nombre significa "lugar húmedo") fue donado por Sancho García, conde de Castilla, al monasterio de San Millán de la Cogolla, siendo reconstruido tras ser incendiado por Almanzor en 1002. Tiempo después pasó a formar parte del señorío de los Condestables, y hacia 1213 pasó a manos del monasterio de San Pedro de Arlanza. Por último, en 1581, después de su despoblación, fue cedido a las villas de Quintanar, Canicosa y Regumiel.

La necrópolis

Se trata de un conjunto de 133 tumbas antropomórficas, talladas en un afloramiento rocoso y orientadas de este a oeste, que al parecer estaban cubiertas por una losa, desaparecida en su mayoría. En cuanto a su cronología, son de posible origen visigodo, mozárabe o altomedieval.

Necrópolis similares hay en toda la comarca, siendo conocidas como necrópolis del Alto Arlanza. Los enclaves inventariados son numerosos: Satiuste, San Felices y La Covacha de las Monjas o de Los Moros en Castrillo de la Reina, El Castillo, Nava y Prado Bañuelos en Palacios de la Sierra, Cuyacabras y Cueva Andrés en Quintanar de la Sierra, la necrópolis de Regumiel de la Sierra y Revenga y La Cerca en el Comunero. Todos ellos reflejan las formas de vida y enterramiento que adoptaban las poblaciones de la frontera castellana entre mediados del siglo IX y principios del siglo XI, en pleno proceso de confrontación por el dominio del Duero.

Existen diversas modalidades de tumbas, como excavadas directamente en la roca, sarcófagos exentos, tumbas de lajas y nichos, estando en todos los casos cubiertas con lápidas. El expolio sufrido durante siglos no ha respetado la mayoría de ellas, aunque se conservan algunos ejemplares. Abundan las tumbas femeninas e infantiles, y no han aparecido elementos de ajuar.

Servicios turísticos

En los últimos años se están desarrollando una serie de iniciativas y actividades turísticas que fomenten el turismo sostenible y permitan a la zona un mayor desarrollo a la vez que ayuden a conservar el patrimonio, actualmente en deterioro.

Una de ellas es la Casa de la Madera; inaugurada en el verano de 2008, se trata de un edificio multidiscplinar de mil metros cuadrados que se conforma mediante cajas de troncos de madera apilados y una torre acristalada de más de veinte metros de altura, en cuya parte alta se sitúa un mirador. La otra es un parque temático de aventura forestal, situado en una zona separada del conjunto patrimonial y que cuenta con una serie de recorridos a diferentes alturas, con lianas, tirolinas y pasadizos entre los árboles.



Fuente: Wikipedia

Alguanas tumbas de la necrópolis
Ermita Nuestra Señora de Revenga
Casa de Madera